El certificado de eficiencia energética es un documento técnico que evalúa el comportamiento energético de un edificio, una vivienda o un local.
Su finalidad es ofrecer información objetiva sobre la cantidad de energía que necesita el inmueble en unas condiciones normales de uso, así como sobre las emisiones de dióxido de carbono asociadas.
El resultado se representa mediante una etiqueta de eficiencia energética que clasifica el inmueble dentro de una escala comprendida entre la letra A, correspondiente a los edificios más eficientes, y la letra G, asignada a los que presentan un mayor consumo energético y nivel de emisiones.
Actualmente, el procedimiento básico para la certificación energética de los edificios se encuentra regulado por el Real Decreto 390/2021, de 1 de junio, que sustituyó a la anterior normativa aprobada mediante el Real Decreto 235/2013.
Índice de contenidos
¿Qué es el certificado energético?
El certificado energético analiza las características constructivas y las instalaciones de un inmueble para estimar su demanda y consumo de energía.
Para realizar el cálculo se tienen en cuenta elementos como:
- La superficie y la orientación del inmueble.
- Las características de fachadas, cubiertas y suelos.
- El aislamiento térmico.
- El tipo de ventanas y acristalamientos.
- Los sistemas de calefacción y refrigeración.
- La producción de agua caliente sanitaria.
- La ventilación.
- La iluminación, cuando resulte aplicable.
- La utilización de energías renovables.
El cálculo no se basa directamente en las facturas energéticas de los ocupantes, ya que los hábitos de consumo pueden variar considerablemente de una persona a otra.
En su lugar, se aplican unas condiciones de funcionamiento normalizadas que permiten comparar inmuebles con características similares.
¿Qué información incluye?
El certificado debe identificar correctamente el edificio o la parte del edificio analizada y recoger sus principales características energéticas.
Entre la información habitual se encuentra:
- Identificación y localización del inmueble.
- Descripción de sus características constructivas.
- Datos sobre las instalaciones térmicas.
- Consumo estimado de energía primaria.
- Emisiones estimadas de dióxido de carbono.
- Calificación energética obtenida.
- Pruebas, comprobaciones e inspecciones realizadas.
- Recomendaciones para mejorar la eficiencia energética.
Las recomendaciones de mejora deben adaptarse a las características concretas del edificio y pueden incluir actuaciones sobre el aislamiento, las ventanas, la climatización o la producción de agua caliente.
¿Cuándo es obligatorio?
El certificado energético puede ser obligatorio en diferentes situaciones, especialmente cuando un inmueble se construye, se vende o se alquila.
Entre los supuestos más habituales se encuentran:
- Edificios de nueva construcción.
- Viviendas y locales que se ofrecen en venta.
- Inmuebles que se ofrecen en alquiler a un nuevo arrendatario.
- Determinadas reformas o ampliaciones.
- Edificios ocupados por administraciones públicas que cumplan las condiciones previstas en la normativa.
- Determinados edificios con una superficie útil elevada y usos concretos.
Cuando una vivienda se anuncia para su venta o alquiler, la información relativa a su calificación energética debe aparecer en la publicidad realizada.
Además, el propietario debe poner el certificado a disposición del comprador o arrendatario conforme a las condiciones establecidas en la normativa.
¿Cómo se obtiene?
Para obtener el certificado, el propietario debe contratar a un técnico competente para que analice el inmueble.
El proceso suele incluir las siguientes fases:
- Recopilación de información: se revisan planos, referencias catastrales y datos disponibles sobre la vivienda.
- Visita al inmueble: el técnico toma medidas y comprueba las características de cerramientos, ventanas e instalaciones.
- Cálculo energético: los datos se incorporan a una herramienta reconocida para obtener la calificación.
- Emisión del certificado: se redacta el documento con los resultados y las propuestas de mejora.
- Registro: el certificado se presenta ante el órgano competente de la comunidad autónoma.
- Obtención de la etiqueta: una vez completada la tramitación, se genera la correspondiente etiqueta energética.
El certificado no debe confundirse con la etiqueta. El primero es el documento técnico completo, mientras que la etiqueta resume visualmente la calificación obtenida.
¿Qué significan las letras de la etiqueta?
La etiqueta energética utiliza una escala de siete letras y colores para facilitar la interpretación de los resultados.
- Calificación A: corresponde a los inmuebles con un menor consumo energético y menores emisiones.
- Calificación B: identifica edificios con un nivel de eficiencia muy elevado.
- Calificación C: representa un comportamiento energético favorable.
- Calificación D: indica una eficiencia intermedia.
- Calificación E: es frecuente en numerosos edificios existentes.
- Calificación F: refleja un consumo y unas emisiones elevados.
- Calificación G: corresponde a los inmuebles menos eficientes de la escala.
La letra obtenida no depende únicamente de la antigüedad del edificio. Una vivienda antigua rehabilitada puede conseguir una mejor calificación que otra más reciente con un aislamiento o unas instalaciones deficientes.
¿Cuánto dura el certificado energético?
El certificado tiene un periodo de validez determinado por la normativa.
El propietario es responsable de conservarlo y renovarlo cuando finalice su vigencia. También puede actualizarlo voluntariamente cuando se realicen obras o cambios que mejoren las características energéticas del inmueble.
Por ejemplo, puede ser conveniente solicitar una nueva certificación después de sustituir las ventanas, rehabilitar la fachada, mejorar el aislamiento o renovar el sistema de climatización.
¿Cómo mejorar la calificación energética?
La calificación puede mejorar mediante actuaciones que reduzcan la demanda de energía o aumenten la eficiencia de las instalaciones.
Mejorar el aislamiento
Actuar sobre fachadas, cubiertas y suelos ayuda a reducir las pérdidas de calor durante el invierno y la entrada de calor durante el verano.
Esta mejora puede aumentar el confort interior y disminuir la necesidad de utilizar calefacción o aire acondicionado.
Sustituir las ventanas
Las ventanas con perfiles aislantes y acristalamientos adecuados reducen las pérdidas energéticas y las infiltraciones de aire.
La instalación debe ejecutarse correctamente para evitar puentes térmicos y filtraciones.
Renovar la climatización
Los equipos antiguos suelen presentar un consumo superior al de los sistemas actuales.
La sustitución de calderas, bombas de calor y aparatos de aire acondicionado puede mejorar el rendimiento energético del inmueble.
Mejorar la producción de agua caliente
La utilización de sistemas eficientes para producir agua caliente sanitaria puede reducir una parte importante del consumo energético de la vivienda.
Incorporar energías renovables
La instalación de paneles solares, sistemas de aerotermia u otras soluciones renovables puede reducir el uso de fuentes convencionales de energía.
Controlar el consumo
Los termostatos, programadores y sistemas de regulación ayudan a adaptar el funcionamiento de las instalaciones a las necesidades reales de los usuarios.
Ventajas de mejorar la eficiencia energética
Una buena calificación no solo puede facilitar la venta o el alquiler de un inmueble. También puede aportar otros beneficios:
- Reducción del consumo energético.
- Menor gasto en climatización y agua caliente.
- Mayor confort térmico.
- Reducción de las emisiones contaminantes.
- Mejora del aislamiento acústico en determinadas actuaciones.
- Mayor atractivo del inmueble en el mercado.
- Detección de posibles mejoras constructivas.
Diferencia entre certificado energético y auditoría energética
El certificado energético asigna una calificación al inmueble mediante un procedimiento normalizado.
Una auditoría energética realiza un análisis más detallado de los consumos reales, las instalaciones y las posibles medidas de ahorro.
Por tanto, ambos documentos pueden estar relacionados, pero no tienen el mismo alcance ni cumplen exactamente la misma finalidad.
La importancia de contar con un técnico especializado
La calidad del certificado depende de que los datos utilizados representen correctamente las características del inmueble.
Una visita completa permite identificar el tipo de cerramientos, el estado de las instalaciones, las dimensiones reales y las mejoras que ya se hayan ejecutado.
Además de emitir el certificado, el técnico puede orientar al propietario sobre las actuaciones que podrían mejorar la calificación y reducir el consumo energético.
Antes de vender, alquilar o reformar un inmueble, conviene comprobar si el certificado está vigente y correctamente registrado ante la administración competente.


